La misión DART de la NASA impactó deliberadamente una nave contra el asteroide Dimorphos el 26 de septiembre de 2022, logrando cambiar su órbita en 33 minutos, una desviación mayor de lo previsto. Los científicos celebraron el logro, pero en los meses posteriores, la órbita siguió acortándose lentamente. Un estudio de Harrison Agrusa y Camille Chatenet mostró que el impacto no solo cambió la trayectoria externa de Dimorphos, sino también su interior, generando fricción, calor y pérdida de energía. La misión DART demostró que se puede modificar la órbita de un asteroide, pero también que el resultado puede ser impredecible. La ESA prepara la misión Hera para estudiar los efectos a largo plazo del impacto en 2026. La misión DART cambió la manera en que los científicos entienden la física de los asteroides, y su impacto resonará durante décadas.