El Instituto de Nazca de la Universidad de Yamagata, en colaboración con IBM Research, lideró un proyecto que utilizó inteligencia artificial para detectar geoglifos en Nazca. El sistema de inteligencia artificial fue entrenado para detectar patrones invisibles en imágenes aéreas y satelitales, y en solo seis meses, se descubrieron 303 nuevas figuras, incluyendo escenas humanas, animales domésticos y símbolos geométricos. El proyecto casi duplicó el registro conocido de geoglifos y demostró que la tecnología puede acelerar descubrimientos sin perder rigor. El equipo arqueológico confirmó en el terreno la autenticidad de las figuras, cerrando el círculo entre la predicción tecnológica y la validación científica. El hallazgo representa un cambio de paradigma en la arqueología, que ya no depende únicamente de décadas de observación humana, sino que puede apoyarse en algoritmos capaces de acelerar descubrimientos. Los nuevos geoglifos plantean preguntas renovadas sobre el sentido de estos trazos, y el misterio de Nazca sigue siendo un enigma, pero ahora la investigación avanza a un ritmo que antes parecía inalcanzable. El proyecto fue liderado por Masaki Eda y contó con la colaboración de Masato Sakai, responsable del proyecto.