La biología evolutiva ha registrado un fenómeno insólito en el que una especie de hormiga europea, M. ibericus, produce copias genéticas de machos de otra especie, M. structor, para asegurar la supervivencia de su colonia. El hallazgo, descrito en Nature y observado en Sicilia, muestra un mecanismo de clonación y parasitismo sexual que desconcierta a los expertos. Las reinas de M. ibericus ponen huevos que conservan el ADN nuclear de M. structor, generando machos clonados que perpetúan la producción de obreras mixtas. Este proceso permite a una especie explotar genéticamente a otra y mantener una fuerza laboral eficiente. Las especies llevan separadas más de cinco millones de años, una brecha evolutiva equivalente a la que distancia a humanos y chimpancés. El sistema reproductivo de estas hormigas muestra tanto genialidad como fragilidad, y aunque asegura obreras híbridas, la incompatibilidad química de los machos clonados con las colonias originales de M. structor limita su éxito a contextos específicos.