Una investigación internacional liderada por la Universidad de Míchigan, junto a más de 30 instituciones, analizó 15 experimentos forestales en diferentes continentes, estudiando 130 especies y casi 100.000 árboles. El estudio reveló que la diversidad de especies es un motor decisivo del crecimiento en climas húmedos. Los árboles rodeados de especies distintas crecieron más rápido, especialmente en zonas húmedas como selvas tropicales y bosques templados. En regiones secas, el efecto fue mucho más débil. La investigación destaca la importancia de la biodiversidad en la gestión sostenible de ecosistemas y sugiere que la reforestación inteligente debe priorizar combinaciones de especies que potencien el ecosistema. Experiencias en China y Costa Rica ya muestran resultados prometedores en captura de carbono y regeneración de suelos al aplicar este enfoque.