La eólica marina, considerada una gran esperanza para la transición energética en Europa, enfrenta un futuro incierto debido a la falta de interés en subastas, la inseguridad regulatoria y el aumento de costes. En Alemania, dos zonas del mar del Norte con 2,5 GW de capacidad no recibieron ofertas, mientras que en Reino Unido, la quinta ronda de contratos por diferencia fracasó. La patronal eólica europea, WindEurope, advierte que la inseguridad regulatoria y el diseño de subastas están sofocando el apetito inversor. En Estados Unidos, la administración de Donald Trump ha paralizado tres proyectos eólicos ya aprobados, lo que ha llevado a la caída del 17% en las acciones de Ørsted, la mayor empresa eólica europea. Mientras tanto, China se consolida como líder en la transición energética, generando más de una cuarta parte de su electricidad con renovables y exportando tecnología limpia a gran escala.