El desierto de Atacama es el lugar más seco del mundo y cuenta con grandes reservas de litio, un elemento clave para la transición energética global. La extracción de litio en este lugar ha generado un impacto ambiental significativo, incluyendo la pérdida de vegetación y fauna, así como la contaminación del agua. La empresa chilena SQM Lithiuum está llevando a cabo programas piloto para mitigar el impacto de la minería, como la extracción de litio directamente de la salmuera y la reinyección del agua en la tierra. Sin embargo, las comunidades indígenas y los expertos denuncian que estas medidas no son suficientes y que la explotación del litio está dañando irreversiblemente el ecosistema. La demanda global de litio se espera que supere las 1,3 millones de toneladas en 2025 y se triplicará para 2040, lo que plantea un desafío para encontrar formas más sostenibles de extraer este elemento. El valor estimado de las exportaciones de litio en 2024 es de 2.895 millones de dólares.