El 2 de agosto de 2025, el observatorio del Teide registró una cola luminosa de 6.000 kilómetros saliendo del objeto interestelar 3I/ATLAS, orientada hacia el Sol. La física dice que eso es imposible, ya que en todos los cometas conocidos, el polvo y el gas expulsados se alejan del Sol debido al viento solar. El astrofísico Avi Loeb enumera seis rarezas de 3I/ATLAS: es un millón de veces más masivo que 1I/ʻOumuamua, su trayectoria está alineada con el plano de los planetas del Sistema Solar, presenta níquel sin hierro, apenas contiene agua, su polarización de luz es extremadamente negativa y su dirección de llegada se aproxima a la zona del cielo donde se registró la famosa “Señal Wow!” en 1977. La comunidad científica se resiste a sacar conclusiones, pero Loeb insiste en que ignorarlo sería un error histórico. La pregunta ya no es si es un cometa, sino qué más podría ser. La imagen tomada desde el Telescopio Gemelo de Dos Metros muestra claramente una estructura dirigida hacia la estrella. El Hubble captó un resplandor dirigido al Sol en julio de 2025, lo que confirma que no fue un error. Es un fenómeno real que desafía la física conocida.