Un estudio encontró que los delfines expuestos a floraciones de algas tóxicas en la costa este de Florida presentan alteraciones cerebrales similares al Alzheimer humano. Los científicos analizaron los cerebros de 20 delfines mulares varados en la Indian River Lagoon entre 2010 y 2019 y descubrieron que tenían niveles altos de la neurotoxina 2,4-diaminobutírico (2,4-DAB), producida por cianobacterias y microalgas. La concentración de esta toxina era 2.900 veces mayor en algunos animales durante los meses con floraciones intensas. Los delfines mostraban alteraciones genéticas en las mismas rutas cerebrales afectadas por el Alzheimer humano, con 536 genes alterados, incluyendo aquellos que controlan la comunicación entre neuronas y la barrera hematoencefálica. El estudio sugiere que la exposición prolongada a estas toxinas puede dejar cicatrices duraderas en el cerebro y que los delfines pueden ser centinelas del océano, indicando lo que podría ocurrir en la salud humana en ecosistemas similares.