Los pingüinos antárticos viven en condiciones extremas, pero sus plumas permanecen libres de hielo gracias a su estructura jerárquica. Un equipo de la Universidad de McGill ha replicado esta estructura en superficies metálicas, creando superficies biomiméticas que reducen la adherencia del hielo en un 95%. Estas superficies no requieren productos químicos ni fuentes de energía externa y mantienen su funcionalidad tras numerosos ciclos de congelación y descongelación. La aviación y la infraestructura terrestre podrían beneficiarse de esta tecnología, reduciendo costos y emisiones. La durabilidad a largo plazo y la escalabilidad del proceso de fabricación son desafíos que deben superarse antes de su adopción masiva. La industria está observando de cerca estos avances, que podrían transformar el diseño de infraestructuras resistentes al hielo.