Las montañas rusas tienen una norma de no hacer círculos perfectos en sus giros de 360 grados. La física explica que si se hiciera un giro perfecto, el cuerpo experimentaría una fuerza G excesiva, llegando a 14 Gs en apenas unos segundos, lo que podría causar lesiones y desmayos. La solución es suavizar el giro, preparando mejor al cuerpo para el cambio de dirección. Esto se logra con la forma de lágrima invertida, que reduce la ingravidez y el tiempo que el cuerpo pasa boca abajo. La normalización del acero en forma de tubo redondo, utilizada por primera vez en Disneyland en los años 60, permitió crear formas más flexibles en las atracciones. El límite de fuerza G que puede soportar el cuerpo es de 9 Gs. El Furius Baco, una montaña rusa de lanzamiento, somete al cuerpo a 3,7 Gs. La Flip Flap Railway, inaugurada en 1895, tenía un loop de círculo perfecto que causó multitud de lesiones y desmayos debido a la fuerza G excesiva.