Desde hace décadas, geólogos sospechaban que la Tierra escondía un ciclo de agua más profundo de lo que se ve en la superficie. En 2014, un equipo de geofísicos liderado por Steve Jacobsen y Brandon Schmandt detectó magma a 660 kilómetros de profundidad y propuso que minerales 'empapados' de agua liberan líquido y provocan fusión parcial. La ringwoodita, un mineral azul intenso, retiene agua en condiciones extremas y funciona como una esponja a escala planetaria. En 2022, un diamante de Botsuana confirmó la existencia de un océano oculto que triplica en volumen a todos los mares de la superficie. Este hallazgo refuerza la idea de un 'ciclo del agua profundo' en el que la superficie y el interior de la Tierra intercambian agua constantemente. La subducción arrastra océanos hacia abajo y millones de años después los volcanes la devuelven al exterior.