En el corazón de los Alpes suizos, un equipo de científicos está provocando terremotos reales a más de un kilómetro bajo tierra. El proyecto FEAR, dirigido por investigadores del ETH Zürich, busca responder a la gran pregunta: ¿cómo detectar las señales que anuncian un terremoto antes de que ocurra? En el laboratorio subterráneo de Bedretto, los geólogos han perforado un túnel que atraviesa una falla activa. Mediante la inyección controlada de agua, están desencadenando microterremotos de magnitudes inferiores a 1. Su meta es observar, con una red de sensores densamente distribuida, cómo se producen las rupturas y qué condiciones físicas las desencadenan. En 2024 y 2025, sus ensayos escalarán hasta provocar sismos de magnitud 1. El proyecto FEAR se diferencia de la industria del fracking en que tiene control absoluto del entorno. Otros proyectos similares se llevan a cabo en Japón y Islandia. El desafío sigue siendo mayúsculo: ningún modelo ha logrado predecir un terremoto con precisión temporal y espacial.