Un equipo de investigadores ha logrado crear un cúbit dentro de una célula viva utilizando una proteína fluorescente llamada EYFP. Esta proteína puede funcionar como un cúbit debido a su estado electrónico triplete, que permite a sus electrones comportarse como un cúbit. Los investigadores utilizaron pulsos de láser y microondas para manipular este estado y mantener su coherencia durante 16 microsegundos. Esto es notable considerando el entorno caótico de una célula viva. La proteína se encuentra en el interior de organismos vivos, lo que abre una ventana inédita a la biología cuántica aplicada. La principal promesa es convertir estas proteínas en sensores cuánticos intracelulares, que podrían registrar campos magnéticos, eléctricos o procesos bioquímicos con una precisión sin precedentes. Los investigadores confían en que técnicas de ingeniería de proteínas podrán optimizar sus propiedades.