El Punto Nemo es el lugar más inaccesible del océano, donde se encuentra el Cementerio de Naves Espaciales. Desde los años 70, más de 260 artefactos espaciales han sido guiados hacia este punto para su descanso eterno. Rusia es el país que más ha contribuido a este cementerio, con la estación Mir, seis estaciones Salyut y casi 200 restos de misiones rusas. La Estación Espacial Internacional (ISS) también terminará aquí cuando se jubile. El Punto Nemo fue elegido por su aislamiento extremo y porque no pertenece a nadie, lo que lo convierte en un vacío legal. El descenso controlado de una nave es la opción más segura, pero no la más limpia, ya que algunas partes pueden sobrevivir al fuego del reingreso y con ellas restos de hidracina, un combustible altamente tóxico. Actualmente, hay más de 27.000 fragmentos de basura espacial orbitando la Tierra, y muchos de ellos algún día deberán encontrar su lugar de descanso.