El Hydrolagus colliei, conocido como tiburón fantasma, posee un apéndice en su cabeza cubierto de dientes funcionales, que se utiliza para sujetar a la hembra durante la cópula. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences ha confirmado que estos dientes son verdaderos y no simples estructuras parecidas o escamas modificadas. El tenaculum, como se conoce a este apéndice, se desarrolla solo en los machos al alcanzar la madurez sexual y está relacionado con señales genéticas específicas. Los dientes del tenaculum se reemplazan continuamente y tienen pulpas internas, múltiples capas de dentina y un desarrollo que imita al de los dientes orales en tiburones y rayas. El estudio también analiza un fósil de hace 315 millones de años, Helodus simplex, que presenta un apéndice similar en la cabeza con dientes. Esto sugiere que la evolución puede reutilizar programas genéticos antiguos en lugares insospechados del cuerpo.