La energía azul es una tecnología que aprovecha la diferencia de salinidad entre el agua dulce de los ríos y el agua salada del mar para generar electricidad. Esta tecnología, también conocida como energía osmótica, funciona mediante la separación de agua dulce y agua salada con una membrana semipermeable, lo que genera presión y puede mover una turbina que produce electricidad. La historia de esta tecnología se remonta a 1954, cuando el investigador Pattle sugirió que la mezcla del agua de río con la del mar era una fuente de energía sin explotar. En 1973, el profesor Sidney Loeb observó el río Jordán desembocando en el Mar Muerto y se dio cuenta del potencial energético de este proceso. Actualmente, existen dos enfoques principales para capturar esta energía: la ósmosis por presión retardada (OPR) y la electrodiálisis inversa (RED). La primera planta experimental se inauguró en Noruega en 2009, y en 2023, Dinamarca dio el siguiente paso con la primera planta comercial del mundo. La planta japonesa de Fukuoka es particularmente inteligente, ya que utiliza agua tratada de una planta de aguas residuales y salmuera concentrada de una desalinizadora cercana. Los expertos calculan que si se aprovechara el potencial de todas las desembocaduras del mundo, se podría generar hasta el 74% de la demanda global de electricidad. En Colombia, el río Magdalena está considerado como uno de los diez ríos del mundo con mayor potencial para generar energía mediante gradientes de salinidad.