Un equipo de científicos del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel realizó un estudio en la isla Latham, a 40 kilómetros de la costa de Tanzania, para analizar cómo los murciélagos frugívoros procesan la orientación espacial. Utilizaron microdispositivos implantados en los murciélagos para registrar su actividad neuronal y posición GPS durante el vuelo. El estudio, publicado en Science, reveló que la 'brújula interna' de los murciélagos funciona a escala global y se mantiene estable sin depender de la luz lunar ni de las estrellas. Los científicos encontraron que las neuronas asociadas a la orientación se activan cuando el murciélago dirige la cabeza hacia una dirección concreta. El hallazgo más sorprendente fue que estas neuronas mantienen su referencia direccional constante en toda la isla. El estudio sugiere que los murciélagos aprenden gradualmente los puntos de referencia visuales del entorno y que su sistema de navegación es altamente sofisticado. El neurocientífico Nachum Ulanovsky llevó a cabo el estudio y cree que el cerebro humano podría depender de un sistema similar para orientarse. La expedición marca un antes y un después en la neurociencia de campo y demostró que estudiar la mente en libertad ya es posible.