China ha consolidado un dominio extraordinario en múltiples sectores de energía limpia, gracias a su supremacía industrial y costes significativamente más bajos que los de sus competidores occidentales. En 2024, China alcanzó los 887 GW de capacidad solar, instalando 270 GW en ese año, lo que supone el 55% de todas las nuevas instalaciones solares en el mundo. China controla entre el 80% y el 85% de la capacidad mundial de fabricación de paneles solares y más del 95% de las obleas solares. En aerogeneradores, cuentan con un 60-70% de dominio de la producción global y nueve de los quince mayores fabricantes mundiales son chinos. En cuanto a vehículos eléctricos, cuentan con el dominio del 70% de la producción mundial. China también controla la producción de las tierras raras, casi de manera monopolística, y procesa el 80% del litio mundial. El exvicepresidente Al Gore afirma que la supremacía de China en la transición energética obligará a muchas naciones a establecer lazos más estrechos con el país.