En marzo de 1962, una familia mexicana se mudó a una nueva casa en Ciudad de México. El hijo de 10 años encontró una cápsula de cobalto-60 en un jardín y la llevó a casa. La cápsula tenía una actividad de 200 gigabequerelios (GBq) y causó la muerte de todos los miembros de la familia, excepto el padre, que recibió una alta dosis de radiación pero sobrevivió. La madre murió en julio debido a hemorragias en los tejidos hematopoyéticos, la hermana menor murió en agosto tras desarrollar una infección respiratoria y la abuela murió en octubre. La cápsula había sido retirada de un hospital y no se transportó con las medidas de protección necesarias. El caso nunca se aclaró y no hay una versión oficial. La familia vivió en una casa de 25 m² y la cápsula estuvo en la cocina, lo que causó la exposición a la radiación. El incidente ocurrió 27 años antes del desastre de Chernóbil y es considerado uno de los casos más graves de exposición a radiación en la historia.