La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha declarado oficialmente extinto al zarapito fino, una ave migratoria europea. El último ejemplar fue visto en 1995 en los humedales de Merja Zerga, en la costa atlántica de Marruecos. La especie solía anidar en Siberia occidental y desplazarse cada invierno hacia las regiones templadas del sur. La falta de datos y de coordinación internacional selló su destino. La degradación del hábitat, la caza, la contaminación y la fragmentación de su población fueron las causas de su desaparición. El biólogo Alexander Bond explicó que el cambio climático empeora las circunstancias para las aves. Los especialistas coinciden en que el zarapito fino pudo haberse salvado si las medidas de protección se hubieran aplicado antes y con mayor coordinación internacional. La extinción del zarapito fino deja una lección sobre la urgencia de actuar antes. En 1988, la especie pasó a figurar en la lista roja de especies en peligro crítico. El informe de 2006 del Ministerio de Medio Ambiente español reconocía que se trataba de una de las especies peor conocidas del Paleártico occidental.