Un estudio de restos óseos encontrados en la cueva de El Mirador, en Atapuerca, Burgos, ha hallado pruebas de canibalismo entre los moradores de esta cueva burgalesa. Los restos han sido datados hace unos 5.700 años, durante el Neolítico. Los restos hallados habrían pertenecido a 11 individuos de distintas edades, incluidos niños, adolescentes y adultos. El análisis tafonómico de los restos permitió identificar marcas de corte y fracturas que permitían acceder a la médula, así como pruebas de cocinado y huellas dejadas por los dientes humanos durante el consumo. El equipo realizó también un análisis isotópico de estroncio que mostró que los individuos consumidos eran de origen local y que su consumo fue rápido. El análisis de radiocarbono permitió datar los restos, ubicándolos en un espacio de tiempo entre 5.700 y 5.570 años antes del presente. El estudio sugiere que el canibalismo se produjo en un contexto de violencia entre grupos ganaderos del área, y que el consumo de carne humana fue una forma de eliminación extrema. El hallazgo se vincula con un descubrimiento anterior, otro caso de canibalismo en el mismo entorno, solo que este ya en la Edad de Bronce, hace entre 4.600 y 4.100 años.