El tiburón ballena, el pez más grande del planeta, se alimenta de plancton y peces pequeños, sin mostrar agresividad hacia humanos. Un estudio publicado en Frontiers in Marine Science analizó durante trece años a la población de tiburón ballena en Bird’s Head Seascape, Indonesia, y encontró que el 76,9% de los ejemplares presenta cicatrices o heridas, principalmente causadas por estructuras pesqueras y embarcaciones turísticas. Los jóvenes machos son los más afectados, y las hembras adultas suelen alejarse hacia aguas abiertas. El tiburón ballena está catalogado como especie en peligro por la UICN, con una población global que cayó más de un 50% en las últimas décadas. Los científicos recomiendan adaptar las plataformas pesqueras, regular el turismo y reforzar la vigilancia para evitar nuevas heridas. El estudio utilizó foto-identificación para crear una base de datos de más de mil registros, permitiendo seguir a los mismos ejemplares durante años y comprobar que muchos regresan con nuevas cicatrices.