Un modelo computacional desarrollado por las universidades de Harvard, Rutgers y Stony Brook ha procesado cinco años de datos de la red eléctrica en Estados Unidos, identificando las regiones donde la instalación de paneles solares tiene el mayor impacto en la reducción de emisiones de dióxido de carbono. La investigación, publicada en la revista Science Advances, concluye que la estrategia de despliegue de energía solar debe priorizar la instalación de paneles en regiones que dependen en gran medida de combustibles fósiles, como el carbón. En lugares como California, Florida, el Medio Oeste, Texas y el Suroeste, cada kilovatio-hora de energía solar sustituye directamente a energía generada por centrales de carbón o gas, lo que resulta en una reducción masiva de CO₂. En contraste, en regiones como Nueva Inglaterra, la zona central de Estados Unidos y Tennessee, el efecto es mínimo debido a que ya cuentan con una matriz energética más limpia. El estudio también revela que la instalación de paneles solares en una región puede tener un efecto positivo en la reducción de emisiones en otras regiones, como es el caso de California, que redujo las emisiones diarias en la región Noroeste en 913 toneladas y en la Suroeste en 1.942 toneladas. Los datos analizados abarcan desde 2018 hasta 2023, y el modelo utiliza inteligencia artificial para procesar los datos horarios de generación, demanda y emisiones de 13 regiones de Estados Unidos.