China ha decidido dar un paso audaz en la carrera espacial contemporánea con un plan para desviar un asteroide. La misión contempla dos naves que trabajarán de manera coordinada: la primera realizará un reconocimiento detallado del objeto, recopilando información crucial sobre su estructura y movimiento; la segunda actuará como impactador cinético, chocando deliberadamente contra el asteroide para alterar su órbita entre tres y cinco centímetros. Si la misión resulta exitosa, Pekín se consolidaría como la segunda potencia mundial en demostrar que la humanidad puede defenderse de una amenaza cósmica real. El objetivo es más ambicioso: construir un sistema integral de alerta temprana para detectar, rastrear y neutralizar cuerpos potencialmente peligrosos. El proyecto de defensa planetaria se suma a una agenda espacial cada vez más diversa, incluyendo la misión Tianwen-2, que explorará el asteroide 2016 HO3 y recogerá muestras de su superficie. China mantiene en paralelo programas de investigación planetaria, incluyendo el estudio de Marte y regiones que aún ocultan los vestigios de miles de ríos antiguos. La NASA logró alterar la trayectoria de un asteroide en 2022 con la misión DART.