La captura y almacenamiento de carbono se presentó como solución para el cambio climático, pero un nuevo estudio reduce la capacidad de almacenamiento global de 10.000 a 40.000 gigatoneladas a solo 1.460 gigatoneladas. Esto se debe a la exclusión de áreas por motivos de riesgo y viabilidad, como fallas activas, áreas protegidas, proximidad urbana y mares profundos. El resultado es un mapa más restringido, que redefine el almacenamiento como recurso finito y estratégico. Si se utilizara todo el almacenamiento disponible para extraer carbono del aire, solo se reduciría la temperatura global en 0,7 ºC. Países como Rusia, Estados Unidos, China, Brasil y Australia tienen un gran potencial de almacenamiento, mientras que la Unión Europea, India y Noruega tienen reservas limitadas. La captura de carbono seguirá siendo crucial en sectores difíciles de descarbonizar, pero no es la panacea y no sustituye a la reducción drástica de emisiones.