El mundo sigue apostando por la producción de combustibles fósiles, a pesar del acuerdo de 2023 para reducir su uso. Los principales productores, como EEUU, Rusia, China, India y Arabia Saudí, planean aumentar su producción de petróleo, gas y carbón. Solo Noruega y Reino Unido prevén reducir su extracción. El análisis del Instituto de Estocolmo y el Instituto Internacional de Desarrollo Sostenible muestra que la producción de combustibles fósiles debe declinar rápidamente para limitar el calentamiento global a 1,5°C. Sin embargo, los planes actuales llevarán a una sobreproducción del 500% para el carbón, 31% para el petróleo y 92% para el gas. Expertos como Olivier Bois von Kursk y Neil Grant critican la expansión de los planes fósiles y destacan la necesidad de una transición hacia energías limpias. La crisis climática se agrava por la acumulación de CO2 en la atmósfera, lo que provoca olas de calor, sequías y incendios forestales. El Acuerdo de París busca limitar el calentamiento global a 1,5°C, pero los planes actuales no están en línea con este objetivo.