El Monte Fuji no ha entrado en erupción desde 1707, acumulando 318 años de silencio. Japón, con 111 volcanes activos, utiliza la inteligencia artificial para simular lo que podría ocurrir si el volcán entra en erupción. La simulación muestra cómo la ceniza cubriría Tokio en apenas dos horas, causando pérdidas de más de 14.000 millones de euros y colapsando edificios débiles. El gobierno recomienda almacenar víveres y medicinas para dos semanas. La iniciativa busca concienciar sin sembrar pánico, pero ha generado críticas por alarmismo. La probabilidad de un gran terremoto en la Fosa de Nankai en las próximas décadas refuerza el sentido de urgencia. La simulación es parte de una política de anticipación en un país acostumbrado a vivir con la amenaza constante de la naturaleza.