La Anomalía del Atlántico Sur es una zona en el Atlántico Sur donde la protección magnética del planeta se vuelve frágil, permitiendo que la radiación solar penetre con mayor intensidad y afecte a satélites y la Estación Espacial Internacional. La NASA advierte que este fenómeno podría estar vinculado con un cambio profundo en la dinámica de los polos magnéticos terrestres. La anomalía se desplaza lentamente hacia el oeste, dividiéndose en dos centros de mínima intensidad, lo que revela un desequilibrio interno que podría anticipar un escenario mayor: la inversión de los polos magnéticos. El origen de la anomalía está en el movimiento del hierro fundido del núcleo terrestre y en la influencia de gigantescas estructuras profundas, como la llamada 'superpluma africana'. Estudios recientes muestran que masas de material más caliente y ligero se extienden desde 300 hasta 900 kilómetros bajo el océano Índico, alimentando la inestabilidad magnética que se proyecta hasta el Atlántico Sur. La Anomalía del Atlántico Sur no solo amenaza a los satélites y a la ISS, sino que también produce efectos inesperados en la atmósfera, como la formación de auroras en zonas poco habituales.