Aguada Fénix, un templo maya descubierto en 2017 mediante tecnología LIDAR, ha revelado nuevas claves sobre la cosmovisión maya y la organización social de sus constructores. El templo, situado en el sureste de México, mide 1.400 metros de largo y hasta 15 metros de alto, y data de entre 1000 y 800 a.C. Un estudio reciente de la Universidad de Arizona ha demostrado que su estructura representa el universo y que fue erigida por comunidades que trabajaron voluntariamente en su creación. El templo tiene un pozo en forma de cruz con ofrendas rituales y su eje principal se alinea con la salida del sol el 17 de octubre y el 24 de febrero, fechas separadas por 130 días, exactamente la mitad del ciclo ritual de 260 días del calendario mesoamericano. Los arqueólogos no han encontrado palacios ni tumbas reales, lo que sugiere que la construcción fue realizada sin jerarquía ni coerción laboral. El templo es considerado el mayor monumento ceremonial de Mesoamérica y ha obligado a los investigadores a replantearse la cronología de la arquitectura monumental en la región.