El acuífero de la Plana de València es un depósito subterráneo de 900 kilómetros cuadrados con capacidad para almacenar 2.800 hectómetros cúbicos de agua. A pesar de su gran capacidad, no se utiliza debido a que la ciudad de Valencia se abastece principalmente del agua superficial del sistema Júcar-Turia. El Ayuntamiento de Valencia quiere cambiar esto con un plan para construir cuatro nuevos pozos con plantas potabilizadoras, lo que permitiría extraer 1.100 litros por segundo. La ciudad necesita 1.500 litros por segundo de agua potable para autoabastecerse, por lo que se requiere quintuplicar la capacidad actual de extracción. La alcaldesa, Maria José Catalá, presentó el proyecto, que ahora está en manos de la Conferencia Hidrográfica del Júcar. El uso del acuífero plantea riesgos ecológicos y políticos, ya que la historia muestra que la explotación de recursos hídricos disponibles puede llevar a la sobreexplotación y contaminación.