El iceberg A-23A, con una superficie original de 4.000 km², se desprendió de la plataforma de hielo Filchner en 1986. Después de permanecer varado durante 14 años, inició un lento viaje hacia aguas más septentrionales en la década de 2020. Su travesía estuvo marcada por episodios singulares, como quedar atrapado en un vórtice del Pasaje de Drake y encallar en la plataforma continental al sur de las islas Georgia del Sur. Actualmente, se encuentra en su recta final, con una fragmentación acelerada en bloques cada vez más pequeños, habiendo perdido ya dos tercios de su superficie original. El Centro Nacional del Hielo de Estados Unidos mantiene un registro oficial de estos fragmentos, catalogando cualquier bloque superior a los 69 km² o con más de 19 km de longitud. El A-23A pasará a la historia como uno de los icebergs más legendarios, un testigo de la fragilidad de las masas de hielo y de cómo el océano, tarde o temprano, acaba imponiendo su fuerza.