Un estudio publicado en Nature Communications identificó el mineral hidroxosulfato férrico en Marte, que solo se forma cuando compuestos de hierro y azufre hidratados son sometidos a temperaturas elevadas y procesos de oxidación. El mineral se encuentra en dos zonas específicas: Aram Chaos y el altiplano de Juventae, dentro del sistema de Valles Marineris. La presencia de este mineral demuestra que Marte experimentó episodios de intensa actividad térmica. Los científicos replicaron las condiciones del Marte primitivo en laboratorio y calentaron sulfatos ferrosos hidratados entre 100 y 300 °C en presencia de oxígeno, obteniendo un sólido anaranjado con la misma huella espectral observada desde la órbita marciana. El estudio sugiere que Marte tuvo la energía necesaria para sostener procesos geoquímicos avanzados y que el planeta rojo no fue un desierto estático, sino un mundo dinámico con pulsos térmicos localizados. La detección del hidroxosulfato férrico redefine los objetivos de la exploración marciana y las misiones futuras podrían utilizar estas señales como indicadores de antiguos focos geotérmicos.