James Clerk Maxwell, un niño curioso nacido en 1831 en Escocia, deslumbró a Edimburgo con sus hallazgos matemáticos a los 14 años. Resolvió el enigma de los anillos de Saturno demostrando que están formados por partículas individuales orbitando el planeta. También formuló cuatro ecuaciones que explican la relación entre electricidad y magnetismo, revelando que la luz visible es solo una fracción de un vasto espectro. A pesar de su genio, la comunidad científica tardó 15 años en aceptar sus ideas. Fue Heinrich Hertz quien confirmó experimentalmente sus teorías. Maxwell también estudió el color y creó la primera fotografía a color de la historia. Su influencia impregna desde los hornos microondas hasta las telecomunicaciones globales. Albert Einstein reconoció que sin Maxwell no habría podido desarrollar la teoría de la relatividad.