TRAPPIST-1e es uno de los siete mundos que orbitan una enana roja ultrafría y se encuentra en la zona habitable de su estrella, lo que significa que la temperatura superficial es compatible con agua líquida. La clave para determinar la habitabilidad de este planeta es detectar la presencia de una atmósfera que regule la presión, filtre radiación y retenga elementos volátiles como oxígeno o nitrógeno. Los astrónomos dependen de los tránsitos, cuando el planeta pasa frente a su estrella, para detectar la posible composición de gases en su atmósfera. Las primeras campañas del James Webb ofrecieron resultados ambiguos, mostrando que tanto una superficie desnuda como una atmósfera rica en nitrógeno podrían ajustarse a los datos. La incertidumbre permanece, y solo la acumulación de más observaciones permitirá avanzar en la respuesta. TRAPPIST-1e se encuentra a 39 años luz de distancia y su estrella es casi dos mil veces menos luminosa que el Sol, lo que cambia por completo las reglas de juego para la búsqueda de vida. Incluso rastros de dióxido de carbono podrían desencadenar un efecto invernadero y sostener un océano.