La guerra de Ucrania ha demostrado que los satélites son activos militares de primer orden. La invasión rusa ha puesto de relieve la importancia de la defensa espacial y la necesidad de que las naciones tengan acceso soberano al espacio. Europa se está quedando atrás en este sentido, ya que solo destina un 15% de su gasto público en espacio a defensa, mientras que Estados Unidos y China destinan un 50%. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha advertido que la cuota de Europa en la financiación pública espacial mundial es cada vez menor, solo un 10% en 2024, y que la UE invierte apenas un 0,07% de su PIB en actividades espaciales. El director de la ESA, Josef Aschbacher, ha propuesto aumentar el presupuesto de la agencia y desarrollar tecnologías y satélites de doble uso para satisfacer necesidades civiles y de defensa. La guerra silenciosa en el espacio es una realidad documentada, con más de 200 armas anti-satélite en el espacio, y Europa debe tomar decisiones contundentes para no perder autonomía.