Un equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona ha reconstruido el mapa económico de la civilización de El Argar, que floreció hace cuatro mil años en el sureste de la península ibérica. Mediante análisis petrográficos, los investigadores examinaron más de 140 depósitos naturales y compararon sus componentes con fragmentos de cerámica hallados en cuatro asentamientos clave. El resultado fue que las cerámicas argáricas no eran fruto de una producción local dispersa, sino de una red de talleres especializados situados junto a yacimientos de arcilla roja. La datación de los fragmentos sitúa este fenómeno a partir del 1900 a.C., el momento de máxima expansión argárica. La cerámica se redujo a ocho tipos estandarizados, lo que revela un control supralocal de los procesos productivos. El estudio demuestra que los argáricos diseñaron un modelo de producción en red, con distribución regional, control de materias primas y saber técnico especializado. El investigador Roberto Risch afirma que El Argar fue el primer sistema económico centralizado de Europa occidental.