El efecto McGurk es una ilusión neurocientífica en la que el cerebro combina información visual y auditiva para crear una experiencia unificada. Descubierto en 1976 por Harry McGurk y John MacDonald, este fenómeno demuestra que la visión es el sentido primario para los humanos, pero que cuando se trata de entender el habla, el cerebro se convierte en un mezclador sofisticado. En el ejemplo clásico, las sílabas 'ba-ba' se reproducen sobre movimientos de labios de 'ga-ga', y la percepción resultante es 'da-da'. Las diferencias individuales son enormes, y las mujeres generalmente experimentan el efecto más que los hombres. Los adultos mayores también son más susceptibles, mientras que los niños menores de 10 años son menos propensos. El efecto McGurk se ha convertido en una herramienta de investigación neurocientífica valiosa para estudiar la integración audiovisual del habla. También se ha usado para examinar la integración audiovisual del habla en personas con enfermedades y trastornos, como la enfermedad de Alzheimer, afasia, autismo, dislexia, esquizofrenia y trastornos específicos del lenguaje. Los investigadores de Baylor College of Medicine han desarrollado modelos computacionales que pueden predecir con precisión cuándo debería o no debería ocurrir el efecto McGurk en las personas.