Un equipo de astrónomos ha detectado un pulso enigmático asociado al cometa interestelar 3I/ATLAS, que viaja hacia el exterior del Sistema Solar. El cometa, descubierto en 2019, tiene una composición rica en hielo y carbono, lo que sugiere que procede de una región muy lejana del cosmos. El pulso, que se repitió en varias observaciones, tiene un desplazamiento Doppler coherente con el movimiento del cometa. Los científicos proponen dos escenarios principales: que el cometa esté reaccionando a las ondas emitidas por los radares terrestres o que la emisión sea un eco natural producido por la interacción entre las partículas ionizadas del cometa y el campo magnético solar. El cometa 3I/ATLAS es el más grande de los tres objetos interestelares conocidos, con un núcleo de unos 5 kilómetros de diámetro. Su edad estimada es de unos 10.000 millones de años, lo que lo convierte en un fósil galáctico. Los astrónomos insisten en la cautela, pero admiten que nunca antes se había detectado una señal tan coherente en sincronía con un objeto interestelar.