En la década de 1960, un grupo de ingenieros de Lockheed creó el SR-71 Blackbird, un avión que alcanzó los 3.500 km/h y cambió la idea de volar. El proyecto nació en plena Guerra Fría, cuando la información valía más que el oro y volar alto no era suficiente. El SR-71 fue construido con titanio, un metal resistente y difícil de trabajar, y tenía un color negro que ayudaba a disipar el calor y a absorber las ondas de radar. El avión podía alcanzar 25.900 metros de altitud y recorrer Estados Unidos de costa a costa en menos de una hora y cuarto. Durante sus 32 años de servicio, el Blackbird realizó más de 3.500 misiones sin ser derribado una sola vez. Su último vuelo oficial fue en 1999, pero su legado continúa en cada proyecto hipersónico posterior. El SR-71 sigue siendo un enigma, y ningún avión tripulado lo ha superado.