El Cerrado brasileño ha perdido 40,5 millones de hectáreas de vegetación nativa entre 1985 y 2024, lo que equivale al 28% de su cobertura original. La expansión agrícola y energética es la principal causa de esta deforestación, con la región de Matopiba siendo el epicentro de la pérdida ambiental. La superficie agrícola se ha multiplicado por 24 en cuarenta años, alcanzando 5,5 millones de hectáreas. La crisis del agua también es un problema grave, con el 60% de la superficie de agua en el Cerrado proveniente de fuentes artificiales. Los expertos advierten que el Cerrado se acerca a un punto de no retorno y que es necesario tomar medidas urgentes para restaurar áreas degradadas y promover modelos de producción sostenible. La directora científica del IPAM, Ane Alencar, destaca que la presión sobre el agua es enorme y que producir sin destruir debe ser la prioridad.