Una investigación publicada en Nature revela que la toma de decisiones en el cerebro no reside en un lugar concreto, sino que involucra una red distribuida de áreas interconectadas. El International Brain Laboratory, una red de 12 laboratorios europeos y estadounidenses, registró la actividad de 621.000 neuronas en 279 áreas cerebrales de 139 ratones. Los datos mostraron que señales motoras y asociadas a la recompensa se distribuían por todo el cerebro, rompiendo el modelo clásico de pasos jerárquicos. La decisión emerge como una orquesta: percepción, memoria y acción se solapan en múltiples regiones. El proyecto demuestra que desentrañar la complejidad cerebral requiere cooperación internacional a gran escala. Los hallazgos refuerzan la idea de que el cerebro funciona como una máquina predictiva que genera hipótesis sobre el mundo y ajusta nuestras percepciones en consecuencia. Esto tiene implicaciones clínicas, ya que trastornos como la esquizofrenia o el autismo podrían estar relacionados con la incapacidad de actualizar expectativas correctamente.