Galen Winsor, un químico nuclear estadounidense, trabajó en la industria atómica durante la segunda mitad del siglo XX. Participó en el procesamiento de combustible nuclear en instalaciones como Hanford, Oak Ridge, y empresas como General Electric Nuclear. En los años 80, comenzó a dar conferencias desafiando el consenso científico sobre los riesgos de la radiación ionizante. Afirmaba que la radiación no era tan peligrosa como se decía y mostraba grabaciones donde nadaba en piscinas de enfriamiento de reactores y bebía agua contaminada con isótopos. La comunidad científica ha sido contundente en que la radiación ionizante sí representa un riesgo serio para la salud humana. Winsor falleció en 2008, pero sus vídeos siguen siendo compartidos en foros online y redes sociales. La energía nuclear sigue siendo un componente importante del debate sobre la transición energética, y comprender sus riesgos y beneficios reales es fundamental. La Organización Mundial de la Salud, la Agencia Internacional de Energía Atómica y la Comisión Reguladora Nuclear de EE. UU. han publicado lineamientos estrictos sobre exposición a radiación.