La misión Hayabusa2 de la agencia espacial japonesa JAXA se enfrenta a un reto inédito al intentar aterrizar en el asteroide 1998 KY26, que resultó ser tres veces más pequeño de lo esperado, con un diámetro de apenas 11 metros y un periodo de rotación de solo cinco minutos. Esto convierte el aterrizaje en una maniobra peligrosa y fascinante. El estudio, liderado por Toni Santana-Ros, combinó datos de radar antiguos con observaciones recientes desde telescopios potentes, incluido el Very Large Telescope en Chile. Los resultados muestran que KY26 tiene una superficie brillante y probablemente se desprendió de un objeto mayor. La misión Hayabusa2 deberá acercarse con precisión sin precedentes para no sufrir daños. El hallazgo tiene un impacto directo en la defensa planetaria, ya que conocer en detalle cómo son los asteroides de 10 a 20 metros es clave para entender qué pasaría si uno de ellos impactara contra la Tierra. La cita está marcada para 2031, cuando Hayabusa2 intentará posarse sobre este pequeño mundo giratorio.