En octubre de 2008, el asteroide 2008 TC-3 se desintegró en la atmósfera terrestre, esparciendo cientos de fragmentos sobre el desierto de Nubia. Un análisis reciente de un fragmento de 50 miligramos encontró anfíboles, minerales que requieren agua líquida y largos periodos de presión para formarse. Esto sugiere que el meteorito procede de un cuerpo mucho más grande, un asteroide de entre 640 y 1.800 km de diámetro, similar en tamaño a Ceres, el planeta enano más pequeño del sistema solar con 945 km de diámetro. La existencia de este asteroide podría cambiar nuestra visión de los restos primitivos del cosmos. Los objetos de este tamaño no brillan lo suficiente para ser fácilmente detectados desde la Tierra, salvo que una misión los visite de cerca, como ocurrió con Ceres gracias a la sonda Dawn.