El genoma humano está formado por 3.200 millones de letras, de las cuales solo un 2% codifica proteínas. El resto incluye elementos móviles, secuencias reguladoras y vestigios virales, que constituyen alrededor del 8% del genoma. Estos vestigios virales son fósiles moleculares que nos conectan con episodios remotos de la evolución. Los científicos han reconstruido un retrovirus llamado HERV-K, que es uno de los más recientes en insertarse en el genoma humano. La reconstrucción de este virus ha permitido observar cómo infectaba a sus huéspedes en el pasado. Los investigadores han encontrado que fragmentos de este virus no han quedado del todo silenciados y se detectan en ciertos cánceres, enfermedades autoinmunes y neurodegenerativas. El estudio de los retrovirus endógenos abre dos líneas de investigación complementarias: la reconstrucción de la historia de la evolución y la comprensión de su influencia en patologías actuales. Los HERV son tanto fósiles genómicos como posibles marcadores biomédicos. El análisis de estos virus puede ayudar a desarrollar terapias específicas o métodos de diagnóstico temprano.