Los geólogos utilizan fósiles de ammonites para datar rocas con precisión. Cada especie de ammonite vivió durante un período corto y se expandió por vastas regiones marinas, dejando una huella cronológica. El doctor Josep Anton Moreno Bedmar, jefe del Departamento de Paleontología del Instituto de Geología de la UNAM, explica que los ammonites son como relojes biológicos incrustados en piedra. Los ammonites eran moluscos cefalópodos, parientes de los actuales pulpos y calamares, con conchas divididas en compartimentos conectados por un tubo que regulaba el aire y el agua. Algunos tenían conchas delgadas y aerodinámicas, mientras que otros eran globosos y pesados. Hoy, los ammonites no solo cuentan la historia geológica del planeta, sino que también impulsan la tecnología. En la UNAM, el equipo del doctor Moreno Bedmar digitaliza estos fósiles en modelos 3D de alta resolución, permitiendo que investigadores de todo el mundo los estudien sin tocar los originales.