Un estudio interdisciplinar ha reconstruido los eventos climáticos extremos en Transilvania durante el siglo XVI, utilizando crónicas, diarios y registros eclesiásticos. La región experimentó sequías, inundaciones y olas de calor que afectaron la agricultura, generando escasez alimentaria y hambrunas. La peste resurgió en varias ocasiones, debilitando a la población. El estudio destaca que la Pequeña Edad de Hielo no afectó a todos por igual, ni al mismo tiempo. En Transilvania, el frío no llegó con fuerza hasta más tarde. Los autores del estudio subrayan que el clima puede alterar no solo la economía, sino también la cultura, las creencias y la estructura de una sociedad. Se documentan más de 40 veranos calurosos, casi 30 años de sequía, 25 episodios de inundación y decenas de calamidades asociadas. El estudio demuestra cómo, a través de documentos escritos hace cinco siglos, es posible reconstruir con sorprendente precisión los vaivenes climáticos de una región y sus efectos humanos.