Un equipo de investigadores liderado por la profesora Kirsten Prior de la Universidad de Binghamton descubrió dos especies de avispas parásitas desconocidas para la ciencia en los bosques de Norteamérica. Estas avispas, del género Bootanomyia dorsalis, se encontraron en la costa del Pacífico y en el estado de Nueva York. Los análisis genéticos mostraron que ambas especies tienen orígenes diferentes, uno relacionado con poblaciones de Portugal, Irán e Italia, y otro con especies halladas en España, Hungría e Irán. Se cree que estas avispas llegaron a Norteamérica a través de la introducción de especies de robles no nativos, como el roble inglés o el roble turco, que fueron plantados como ornamentales o para madera desde hace siglos. El descubrimiento de estas especies introducidas demuestra la interconexión de los ecosistemas globales y cómo las decisiones humanas pueden tener efectos inesperados en la biodiversidad. El estudio fue posible gracias a una beca de la National Science Foundation de EE.UU. y contó con la colaboración de ciudadanos y estudiantes a través de plataformas como iNaturalist.