La NASA ha estado externalizando la construcción de sus naves a empresas privadas como SpaceX, Lockheed y Raytheon, con la expectativa de reducir gastos y acortar plazos. Sin embargo, un estudio publicado en la Journal of Spacecraft and Rockets encontró que las compañías privadas no son más eficientes que la NASA en términos de costos. El estudio comparó 69 proyectos espaciales financiados por la NASA, incluyendo 22 desarrollos propios de la agencia y 47 a cargo de contratistas. Los resultados mostraron que la complejidad técnica y la magnitud de la misión condicionan el gasto mucho más que el tipo de desarrollador. El satélite meteorológico Suomi NPP, fabricado por Raytheon y Ball Aerospace, tuvo un coste ajustado por inflación de 922 millones de dólares en 2012, mientras que el satélite de observación FAST, diseñado en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, se construyó con un presupuesto de 73 millones. La NASA ha estado reduciendo su plantilla, con una disminución de cerca de un 20% durante el gobierno de Donald Trump, y ha estado cediendo más contratos a empresas privadas. Elon Musk y su compañía SpaceX han sido figuras clave en esta transición, con compromisos de alto valor económico, como el programa Starship, que tiene como objetivo regresar a la Luna.