SpaceX está lista para realizar el vuelo de prueba número 11 de Starship, el cohete más grande y poderoso jamás construido, con 123 metros de altura y 33 motores Raptor. La misión pondrá a prueba la recuperación coordinada de sus dos etapas y marcará un paso crucial hacia los viajes interplanetarios. El objetivo es demostrar que la arquitectura funciona y convertirla en la herramienta clave para transportar carga, satélites y astronautas hacia la Luna y Marte. La prueba consiste en que Super Heavy americe controladamente en el Golfo de México, mientras la etapa superior completa una órbita parcial y desciende en el océano Índico. SpaceX desarrolla parte de la tecnología de Starship en colaboración con la NASA, dentro del programa Artemis, que busca regresar astronautas a la superficie lunar antes del fin de la década. El éxito del vuelo 11 sería una validación clave para la estrategia de la NASA de externalizar la innovación espacial a empresas privadas.